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Me dispongo a escuchar jesucristosuperestrella, así, todo pegado, como
se decía cuando yo era chica, las viejas decían…¿fuiste a ver “jesucristosuperestrella”?.....con
cara de algo. Por ese entonces, la película, basada en el musical de Sir Andrew Lloyd Webber, contaba con el
gentil auspicio de la Iglesia Católica que se había pronunciado en su contra. El
film era psicodélico, hereje y pasado de revoluciones para un mundo que se
limitaba a representar a Cristo en películas donde solo aparecía de espaldas,
lejano, o lisa y llanamente solo se veían sus pies colgando del madero…afortunadamente,
como las producciones llegaban entre cinco a siete años mas tarde, al parecer,
para el tiempo de la exhibición en Chilito lindo, tal vez la Santa Sede había
cambiado de opinión, porque la obra en castellano, con los acordes fletos de Camilo
Sexto, se reproducía con play back en televisión, en los colegios y en cuanto
via crucis poblacional que lograra escamotear la represión y pudiera poner en
escena palabras prohibidas como ”tirano”, “matanza”, “martirio”, “pueblo”….entonces,
los acordes piadoso-psicodélicos adquirían un significado interlineado y
evidente. Recuerdo haber visto una de estas puestas en escena en el Belloto
Sur, la población semi-rural tomada donde vivían mi abuela y mis dos tíos, pero
otro día hablare de ellos……..
Hosanna hey sanna sanna
sanna oh…..Que chucha era eso que parecía “sana sana potito de rana” que me
cantaban cuando me costreaba las rodillas…..había que representar la obra en mi
horrible colegio de monjas, donde, a falta de varones, algunas alumnas debíamos
hacer periódicamente actos de travestismo histriónico, cuando la ocasión lo
requería, las de pelo corto, las menos agraciadas, las de padres menos
pudientes, éramos condenadas a usar barbas, no tener mantos bonitos y doblar a
señores con voz grave; las hermosas, las de pelo largo bien cuidado, las
rubias, o las hijas de marinos podían aspirar a ser la virgen, u otro papel
agradable. La excepción eran los papeles protagónicos, nadie quería ser Jesús,
por las incómodas escenas de flagelación, que yo diría, las peores monjas
disfrutaban, y Maria Magdalena, la puta arrepentida….se la adjudicaban por lo
general a una alumna inteligente. Grave, muy grave. Solo Sor Juanita Pisedu, la
monja mas vieja, ponía notas de cordura y recordaba las antiguas prohibiciones
pontificias respecto de la obra…y decía algo raro….Cristo no es estrella… Cristo
somos todos…. ¿todos digo yo?
Tenía razón la vieja, el otro día
escuchando la versión fletoide me di cuenta:
Todos somos Cristo
Todos somos Maria, la una o la otra
Todos somos J-u-d-a-s
Los personajes de la obra,
responden, como diría un para-pisico-pseudo-psicólogo,
a arquetipos internos…….revisa los enlaces del ladito, la bajas, la escuchas y
mañana seguimos hablando…………….
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