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Es verano, y ahora hasta bush anda preocupado por el calenturiamiento
global…
El de mi casa está peor, la mantequilla se derrite como puesta en el
tostador, los vidrios están terrosos y secos como si viviera en el desierto, y
hay tan poco pescado conocido mientras especies ignotas arriban a las costas,
muertas por azufres de mal presagio o acaloradas, convirtiendo en trópico
nuestras austeras playas. Es verdad, el clima cambia, pero realmente no creo
que la humanidad tenga que ver con esto; en términos geológicos somos tan
importantes como la mosca que acabo de matar por haberse metido en mi casa. No
creo que la pesca de arrastre acabe con los peces del mar, estaban aquí antes
de que existieran los dinosaurios, y sobrevivieron a lo que sea que haya
acabado con ellos, lo que mas podría ocurrir es que mutaran, que especies
abisales ocuparan superficie, que mengüen los jureles a favor de otra especie,
mientras los ecologistas se vuelven locos tratando de conservar ovas y
piriguines. Así ha sucedido por ejemplo con los leopardos, se gastan cientos de
miles de dólares en programas de conservación de esta especie, condenada a una
lenta desaparición desde el último periodo glaciar, carecen de variedad
genética, les aquejan un sinnúmero de enfermedades y su nicho ecológico lo
llena cualquier gato o can del serengueti.
La próxima moda global será salvar el planeta, ya no como una opción
de alternativos, sino como valor superior, endiosado y puesto a la venta. De
allí a los ambientes limpios de contaminación, segregados para quien pueda
pagarlos, y la consiguiente diferenciación genética de la especie humana en
castas fenotípicamente ineludibles, hay solo unos cien años, lo suficiente para
reestablecer la esclavitud como aceptable y la monarquía como sistema de
gobierno, esta vez seran los descendientes de Victoria quienes nos gobiernen,
pero de Victoria Beckam.
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